Opinión de un economista

Opinión de un economista

1. ¿Qué es para ti la neuroeconomía?

Supone la aplicación de los conocimientos sobre el cerebro y su funcionamiento neuronal a la ciencia económica. En particular a los retos y cuestiones a los que la economía no ha sido capaz de responder con rotundidad, aquellos que los últimos acontecimientos económicos y crisis financieras han puesto de manifiesto que no son suficientes para explicar los comportamientos producidos.

Su papel en la economía y en especial en el ámbito financiero y en los mercados de valores puede ser de una importancia capital en los próximos años.

En este sentido, la neuroeconomía y la neurofinanza van a analizar a los inversores y su comportamiento, que en muchos casos no coincide con lo que sugieren las teorías económicas y financieras clásicas.

La neuroeconomía va a intentar dar sentido al hecho de que los inversores se comporten irracionalmente. Por ejemplo, el hecho de que los inversores compren y vendan (negocien) más frecuentemente de lo que las teorías financieras clásicas sugieren puede suponer que muchas personas (inversores) pierdan dinero por negociar demasiado, lo que supone un comportamiento irracional, según las teorías financieras clásicas.

Este es un buen ejemplo de cómo la psicología o el propio conocimiento del cerebro pueden ayudarnos a entender por qué sucede esto.

Otro ejemplo lo constituye lo que provoca que los inversores sobreestimen su confianza y compren valores que tienen más riesgo y menos rentabilidad esperada, porque valoran más su creencia de que irán mejor en el futuro que lo que es previsible financieramente que suceda en realidad.

2. ¿Qué crees que puede aportar la economía a la neuroeconomía?

La economía puede ser un amplio campo de pruebas para que la aún incipiente neuroeconomía pueda desarrollar su actividad en el futuro.

La necesidad de explorar nuevos límites y fronteras deberá contar necesariamente con la neuroeconomía en las décadas futuras. En ese sentido, el estudio del cerebro permitirá examinar y complementar modelos teóricos acerca de la conducta económica. Los escáneres cerebrales darán la posibilidad de estudiar con mayor profundidad el modo en que las personas, en definitiva Homo economicus, toman sus decisiones.

Este Homo economicus actúa con un comportamiento humano caracterizado tanto por una parte dependiente de las opciones económicas, por un criterio racional en sus decisiones y por un comportamiento emocional-egoísta.

3. ¿Piensas que va a tener cabida la neuroeconomía dentro de las teorías económicas?

No solo tendrá cabida, sino que está llamada a desempeñar un papel de singular trascendencia, dado que al igual que la aplicación de la psicología a la economía supuso un gran paso adelante, la necesidad de ahondar en el conocimiento del comportamiento en un ámbito de importancia capital como es la economía, y en especial las finanzas, otorgará a la neuroeconomía un peso específico indudable en el futuro de las teorías económicas en general, y financieras y de mercados financieros en particular.

Así, el estudio de los llamados «sesgos cognitivos», es decir, el efecto psicológico que produce una desviación en el procesamiento mental, una distorsión, un juicio inexacto, lo que se llama en términos generales «irracionalidad», puede ser el elemento que mejor explique el comportamiento del inversor. Es aquí donde la neuroeconomía va a poder ayudar a definir mejor las predicciones sobre el comportamiento individual y el del mercado, especialmente en temas tan sensibles e importantes como la aparición y el estallido de burbujas financieras, como ocurrió en los últimos años.

Finalmente, la neuroeconomía puede permitirnos en el futuro «invalidar» muchos de los axiomas plenamente asumidos por las teorías financieras clásicas tradicionales, entre otros, que se pueda determinar, claramente, que los inversores conocen el «riesgo real que ellos pueden y están dispuestos a asumir», y por tanto que este conocimiento sea previo a la toma de decisiones financieras. Otro aspecto de singular importancia lo puede constituir la posibilidad de conocer cómo se procesa e interpreta, cerebralmente, la información financiera que analizan antes de tomar decisiones tanto un inversor cualquiera como un inversor cualificado o especializado en mercados financieros.

Las posibilidades y aportaciones de la neuroeconomía se presentan infinitas.

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Marianna

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