Marketing Publico

Marketing Publico

Marketing Público

 

Hace parte del marketing de las instituciones no lucrativas, pero con proyección en el ámbito de las entidades públicas, concretamente los servicios públicos prestados por la Administración del Estado. Muchos servicios públicos pueden verse en la necesidad de aplicar los principios y métodos de marketing y mejorar así, la prestación de los servicios brindados al enfrentarse a competidores del sector privado (Universidades). El marketing público no abarca las actividades realizadas por las empresas de propiedad pública que compiten con el sector privado y persiguen la obtención de beneficios económicos.
Las Instituciones sin ánimo de lucro y las entidades públicas presentan similitudes y características comunes, sin embargo, se describen algunas diferencias. Las entidades públicas financian su déficit con los ingresos procedentes de impuestos, al contrario de las entidades sin ánimo de lucro, que los sufragan con aportaciones voluntarias, aunque en ocasiones reciben subvenciones procedentes de los presupuestos estatales. Las entidades públicas están sujetas al control público y a interferencias políticas, sus actividades tienen un alcance en el ámbito geográfico que obedece a criterios políticos, más que de mercado y finalmente, disponen de un poder coercitivo y están organizadas de forma burocrática.

 

Marketing Social

El Marketing social si bien no es un concepto nuevo dentro de las modalidades del marketing, brinda un conjunto de posibilidades a las personas, empresas e instituciones que se encargan de diseñar e implementar campañas sociales destinadas a generar cambios de hábitos o conductas voluntarios, por lo tanto, es importante realizar una conceptualización adecuada para particularizar el ámbito de actuación del marketing social y su diferencia del marketing tradicional.
Entre los años sesenta y setenta surge una corriente de pensamiento que propone una utilización responsable del marketing. A partir de 1971 se pueden identificar desde el punto de vista académico, tres etapas de evolución del marketing social: De confusión, de consolidación y de sectorización.
El marketing social como la aplicación de técnicas comerciales de marketing para beneficiar a la sociedad. Su objetivo es, producir cambios voluntarios en el comportamiento a través del conocimiento de las necesidades, deseos y barreras percibidas por el público objetivo: la sociedad o parte de ella.
Por ello podemos entender que el marketing social tiene como propósito central, beneficiar al individuo o a la sociedad y no a la entidad que lo aplica, característica que lo diferencia del marketing comercial y lo relaciona con el marketing sin ánimo de lucro. Sin embargo, su particularidad radica en que el marketing social está enfocado a mejorar el bienestar social, es decir, utiliza la orientación al cliente, como en el marketing comercial, pero difiere de éste en la naturaleza o propósito de los productos promocionados, o sea, productos beneficiosos socialmente. En definitiva, persigue una estrategia de cambio social. Aunque a menudo se trate de cambiar las actitudes y creencias de las personas, no es este, el último objetivo de sus esfuerzos, ya que, enfatiza que el cambio en el comportamiento ha de ser voluntario, no siendo su propósito coaccionar al público para que adopte comportamientos saludables.

En este sentido y dado que el marketing social busca la adopción de una idea o una práctica social por parte de un determinado público objetivo con la intención de mejorar el bienestar del conjunto o una parte de la sociedad, más que prestar unos servicios y comercializar bienes tangibles con el fin de hacer comprender y facilitar la adopción de una idea o una causa social, se puede fácilmente confundir el marketing social con la responsabilidad social y ética de las acciones que llevan a cabo las empresas, puesto que el marketing social supone sólo una parte de las actividades del marketing, concretamente las que realizan las organizaciones no empresariales cuando promueven ideas y causas sociales, en cambio, las responsabilidades éticas y sociales deben ser asumidas por todo tipo de organizaciones.

 

Marketing Político

En la actualidad, mediante el marketing se intenta vender en cualquier mercado, tanto local como internacional. Con motivo de la tecnología el contacto es masificado, la distribución es globalizada, por lo que no basta con poner el producto a la vista del cliente, sino que tiene que ser conocido y convencer de su adquisición, por lo tanto, realiza un seguimiento al consumidor. Dicha evolución en el ámbito del aplicación del marketing es también aplicada a otros campos como, el político, ya que en la actualidad desaparecen las limitaciones de población, las campañas adquieren grandes dimensiones, lo que la hace competitiva, no existe fidelidad de ideología, lo que ha generado que en los países democráticos surja la tendencia de orientar la política al mercado.
El marketing político es una parte del marketing no empresarial que incluye las actividades desarrolladas para conseguir el apoyo y los votos de un determinado grupo a favor de alguna proposición, programa o candidato.
El marketing debe establecer una relación de intercambio. En el caso del marketing político esta relación es más definida y se concreta por parte del oferente en una idea o programa y por el destinatario en el voto que el elector otorga al candidato, por lo tanto, el producto ofrecido en esta modalidad de marketing son ideologías o filosofía, proposiciones y programas de partidos políticos, sindicatos, asociaciones, personalidades y líderes políticos.

 

Transición del e-marketing 2.0 (orientado al consumidor) al e-marketing 3.0 (centrado en valores)

Son cuatro los momentos económicos por los que ha atravesado la sociedad del siglo XXI. El primero corresponde a la era de la agricultura y su capital más importante lo constituye la tierra para el cultivo, el segundo momento económico corresponde a la era industrial y su capital esencial fueron las máquinas y las fabricas; el tercero la era de la información en el que el tipo de capital fundamental es el intelecto, la información y la alta tecnología y el momento actual caracterizado por el desafío del calentamiento global y orientado hacia la creatividad, la cultura, el patrimonio y el medio ambiente. Estos cambios hacen necesario un replanteamiento del marketing considerado como el concepto de equilibrio para la macroeconomía en razón a que cuando el entorno macroeconómico cambia también lo hace el comportamiento del consumidor, siendo evidente en los últimos sesenta años donde el marketing ha evolucionado desde una perspectiva centrada en el producto (Marketing 1.0) a una centrada en el consumidor (Marketing 2.0) y actualmente se vivencia la transformación del marketing como respuesta a la nueva dinámica del entorno que direccionan las empresas a una visión centrada en la humanidad y en la que la rentabilidad armoniza con la responsabilidad corporativa, momento donde el cliente pasa a ser el punto estratégico de partida y se lo aborda considerándolo integralmente en su dimensión humana (bio-psicosocial-ecológica y ambiental), atendiendo a sus necesidades y preocupaciones, aportando soluciones a conflictos de carácter global relacionados con el bienestar, la pobreza, la sostenibilidad medioambiental.
Se genera entonces el marketing 3.0, y el inicio de una era centrada en los valores que concibe a los seres humanos con inteligencia, corazón y espíritu y no simples consumidores. La preocupación principal es como convertir este mundo globalizado en un mundo mejor donde las empresas se proyectan estratégicamente con una visión, una misión y valores para ser frente a necesidades de justicia social, económica y medioambiental; donde los productos y servicios que se eligen buscan una satisfacción espiritual y no meramente funcional y emocional. Al igual que el Marketing 2.0 orientado al consumidor, el Marketing 3.0 también se propone la satisfacción del consumidor aportando soluciones para resolver los problemas de la sociedad elevando el concepto de marketing al terreno de lo espiritual, a las aspiraciones y los valores, considerando al consumidor un ser humano integral al que todas sus necesidades y deseos deben ser atendidos complementando el marketing emocional con uno espiritual. Las empresas más influyentes atraen a sus clientes a través de un marketing basado en valores en un entorno caracterizado por tres fuerzas3 fundamentales que definen el panorama empresarial: La era de la participación, la era de la paradoja de la globalización y la era de la sociedad creativa, transformando a los consumidores hacia un punto de vista más cultural donde cobra importancia lo espiritual, lo que implica al Marketing 3.0 como una red de colaboración cultural y espiritual.
La denominada era de la participación y el marketing de colaboración es la que permite a los individuos expresarse y colaborar con otros creando ideas y entretenimiento además de consumirlos generando lo que se conoce como prosumidores (productor más consumidor) quienes se apoyan en una tecnología constituida fundamentalmente por los ordenadores y teléfonos móviles baratos, la conexión de red de bajo coste y el código abierto (software desarrollado y distribuido libremente), los medios sociales ya sean generales o de expresión (Blogs, Twitter, YouTobe, Facebook, Instagram, etc.) o de colaboración (Wikipedia, Rotten Tomatores o Craigslist).

 

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Luis Bonilla

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