Clasificacion segun el ciclo de vida familiar

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CLASIFICACIÓN SEGÚN EL CICLO DE VIDA

FAMILIAR

Paneles de contrachapado. Tienen gran solidez y resistencia a la rotura, a pesar de su extraordinaria ligereza. Se presentan en grandes planchas, con lo que se evita el rechazo visual que crean las juntas, y acabados en distintos tonos naturales de madera.
Paneles de aglomerado. Están formados por residuos de madera prensados, encolados y endurecidos con resinas. Son económicos, pero menos resistentes, menos sólidos, más sensibles a la humedad y más difíciles de manejar que los de contrachapado. Aun así, los que tienen partículas hidrófugas resisten más en suelos y techos.
La base constituye el suelo del decorado. Con este elemento, existen limitaciones en cuanto al empleo de colores y materiales, dado que suelen estar revestidos con carácter permanente (moquetas, madera, etc.). Por ello, es frecuente recurrir a distintas bases que realizan la función de soporte.
El revestimiento del escaparate es de vital importancia para la consecución del efecto que perseguimos. Conviene que siga la misma línea que el resto de la decoración y estilo del establecimiento y que sea acorde con los tonos y volúmenes.
La siguiente fase del montaje tendrá que ver con los elementos decorativos y de atrezo. En cuanto a la selección de éstos, habrá que tener en cuenta:
Deben estar en relación al estilo.
No pueden ser tan llamativos como para llamar la atención por sí solos por encima de los productos expuestos, a no ser que ésta sea la intención explícita, para iniciar o continuar un recorrido visual.
Deben respetar el orden y la unidad de la composición, indispensables para la armonía y el equilibrio del conjunto. El objetivo es resaltar las características del objeto a exponer, evitando que haya interferencias entre la ornamentación y éste, haciendo que sus efectos se anulen entre sí.
Su color tendrá que ver con los productos a exhibir, pero también con el tipo de iluminación elegida, ya que ésta puede matizar el tono original.
Por ejemplo, el beige y el marrón combinan fácilmente con otros tonos, por lo que se puede elegir si no se tiene una idea muy clara de qué colores utilizar. Por el contrario, si se busca un escaparate de estilo más vanguardista, es mejor utilizar colores fuertes, como el malva, fucsia o teja, que aportan un toque desenfadado y más alegre.
Hay que desechar algunos elementos por sus desventajas. Por ejemplo, no es recomendable utilizar aquéllos que contengan ceras, ya que podrían llegar a estropearse debido al calor producido por las radiaciones solares sobre la luna del escaparate o las luces que forman parte de la iluminación. Asimismo no es conveniente hacer uso de las plantas naturales, porque podrían manchar los productos expuestos y porque al marchitarse perderían todo su valor estético, dando al escaparate una sensación de abandono. La utilización de flores secas es más fácil, rociándolas, eso sí, con un aerosol fijador para que no desprendan pelusas, semillas, etc., y tampoco acumulen polvo fácilmente.

Escaparatismo y Visual Merchandising

Algo más que decoración
En escaparatismo, hay algunos materiales y elementos decorativos que, bien utilizados, pueden producir espectaculares resultados:
El mármol, material noble por excelencia, que comunica al conjunto una mayor suntuosidad.
Los espejos producen el efecto de mayor profundidad y luminosidad, por lo que se utilizan para ampliar el espacio en lugares pequeños. Lo malo es que, a veces, pueden dejar ver los posibles desperfectos del techo o de partes ocultas del escaparate y producir deslumbramientos indeseados.
Los cuadros se usan como contrapeso de otros elementos, para equilibrar la visión global. El cuadro debe elegirse con cuidado para que encaje con la idea del conjunto y el mensaje que queremos transmitir. Otras veces, sólo se usan los marcos para dar más presencia en el espacio a un objeto determinado.
Las fotografías proporcionan en muchos casos un fondo adecuado, además de agrandar el espacio y contribuir a otros muchos efectos visuales. Pero, como los cuadros, deben encajar con la idea general del escaparate.
Con el montaje del escaparate ya terminado, el siguiente paso sería colocar los productos en él. El merchandising ha demostrado que la ubicación de los productos en un escaparate (como en otras partes del punto de venta) no puede ser azarosa. Por tanto, el diseño del mismo deberá tomar en consideración los conocimientos que se tienen sobre los lugares en los que aumentan las posibilidades de que un producto sea adquirido por el consumidor.
Si se trazan dos líneas imaginarias verticales sobre un escaparate, de forma que éste quede dividido en tres zonas, se descubre que el comportamiento visual de la mayor parte de las personas que se detienen ante él responde al siguiente patrón:

La “zona cliente” es la que más atrae la atención visual y la “zona fría”, la que menos. La zona caliente coincide con la altura de los ojos.
Los expertos saben que los seres humanos tienden a fijar la mirada primero en el centro de cualquier área, para pasar a continuación hacia la izquierda y luego a la derecha de esa zona central.
Seguidamente, bajan la vista para efectuar el mismo recorrido en la parte baja del área y, al final, suben la cabeza para explorar la parte alta.
Teniendo en cuenta esto, si ahora se dibujan otras dos líneas imaginarias, pero en sentido horizontal, sobre el escaparate con las dos líneas verticales, se obtiene el siguiente esquema de ubicación preferente de los productos en un escaparate (de mejor a peor ubicación):










Un último aspecto a considerar en la colocación de los productos en un escaparate es la altura a la que se sitúan éstos, ya que es el factor quizás más determinante en su visibilidad. Hay cuatro posibles posiciones:
Por encima de la altura de la vista: no es recomendable, salvo para artículos muy específicos. Resulta difícil e incómodo para percibir el producto.
Altura de la vista: el impacto visual es mayor y hay más posibilidades de venta.
Altura de las manos: da la sensación de acceder fácilmente, tiene buena aceptación.
Altura de los pies: se utiliza, sobre todo para artículos de gran tamaño, porque si la percepción es incómoda, ya sea por el tamaño o la distancia, el nivel de aceptación es más bajo. Se trata de una situación muy utilizada para el calzado.

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