1.1 La actividad económica y las empresas

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1.1 La actividad económica y las empresas

La actividad económica se realiza mediante transacciones de objetos econó­micos entre los distintos sujetos que intervienen en ella, y se concreta en la pro­ducción, intercambio y consumo de bienes, servicios, derechos y obligaciones. Las interrelaciones entre los citados sujetos son cada vez más complejas y tienen lugar en un entorno económico determinado que, en los países social y econó­micamente más avanzados, se caracteriza porque el marco en el que operan las unidades económicas responde al modelo de economía social de mercado, lo que supone: la propiedad privada de los medios de producción, tomas de de­cisiones económicas constantes y dispersas y el ánimo de lucro como principal motor de las decisiones a tomar; aunque la responsabilidad social impone a las unidades económicas ciertas restricciones a la libertad de mercado descrita.

El predominio de la propiedad privada de los medios de producción no impide una presencia significativa del Estado en algunas actividades como las educativas, culturales, asistenciales o de orden público, sin que ello suponga una planificación económica centralizada. Cada empresa es libre de decidir qué es lo que va a producir, a vender, a qué precio y cómo va a distribuir las rentas obtenidas.

Como hemos señalado, la obtención de beneficio es el principal objetivo de la actividad empresarial, junto con otros objetivos complementarios como el creci­miento, la expansión de negocio, la maximización de ingresos, etc. En paralelo a las empresas de negocio, coexisten otras entidades sin ánimo de lucro, como las fundaciones, asociaciones y entes similares, y las administraciones públicas que persiguen objetivos sociales.

La actividad económica se realiza dentro de un ambiente de incertidumbre, por lo que se desconoce con exactitud la evolución de las variables económicas más significativas (demanda, precios, tipos de interés…), ignorando la empresa las consecuencias de sus decisiones.

La actividad empresarial la pueden realizar personas jurídicamente inde­pendientes o vinculadas entre sí por razones de propiedad o de control. En consecuencia, pueden ser sujetos económicos las personas jurídicamente inde­pendientes, o bien un conjunto de éstas, o partes de unas u otras.

Los objetos económicos se identifican con los distintos bienes, servicios, de­rechos y obligaciones susceptibles de intercambio.

El cada vez más complicado entramado de la actividad económica, junto con las características del entorno descrito, hacen necesaria la máxima trans­parencia en las actuaciones empresariales, y cada vez son más los estamentos
sociales interesados en su conocimiento: Estado, propietarios del capital, ad­ministradores, acreedores, trabajadores, consumidores, etc. La adopción de decisiones racionales por parte de cada uno de estos estamentos hace necesario disponer de información pertinente sobre la situación económica y financiera de las empresas y su posible evolución. Es a la contabilidad a la que corresponde la elaboración y transmisión de esta información a través de sus propios métodos y procedimientos.

Dentro de este entorno, el propósito primario de la contabilidad es preci­samente el señalado: elaborar y comunicar información económico-financiera adecuada para reducir la incertidumbre relacionada con el proceso de toma de decisiones.

1.1.1 Sujetos económicos

El sujeto principal de toda actividad económica es el hombre, bien de forma individual o como integrante de un colectivo. Son sujetos económicos las perso­nas y agrupaciones de personas que desarrollan una actividad económica.

La distinta naturaleza de las actividades económicas nos lleva a una prime­ra distinción entre los sujetos o unidades económicas que las realizan, distin­guiendo entre unidades económicas de producción y unidades económicas de consumo:

Tabla 1.1. Distinción entre unidades económicas de producción y de consumo

1.1 La actividad económica y las empresas

Fuente: Serra, Giner y Vilar (1996:21) y elaboración propia.

a) Las unidades económicas de producción, denominadas comúnmente em­presas, tienen como finalidad la producción y/o distribución de bienes y servicios.

En cuanto a la propiedad de los medios de producción, se distingue entre:

  • Empresas privadas, que son las entidades creadas por iniciativa de una o varias personas que ponen en común capital y trabajo para desa­rrollar su actividad, con el propósito de retribuir a todos los factores productivos.
  • Empresas públicas, que son entidades cuyo capital está mayoritaria- mente controlado por el Estado u otros organismos públicos.

b) Las unidades económicas de consumo son las destinatarias finales de los bienes y servicios producidos por las empresas, siendo los integrantes de las familias los consumidores por excelencia. Entre las unidades económicas de consumo, también se encuadran las administraciones públicas, los distintos organismos dependientes de ellas y las entidades sin ánimo de lucro.

Las empresas del sector privado, en cuanto unidades económicas de produc­ción que proporcionan bienes y servicios al mercado en función de la deman­da, serán el objeto prioritario de este texto, aunque el sistema de información contable permite procesar los datos relativos a cualquier ente económico, sea unidad de consumo o producción, público o privado, persona física o jurídica.

1.1.2 Empresa y tipos de empresas

La empresa es una organización de recursos productivos (materiales, inma­teriales, humanos y técnicos) que goza de autonomía para el establecimiento y ejecución de sus planes económicos y que tiene por finalidad la producción y/o distribución de los bienes y servicios demandados por los consumidores finales o por otras empresas.

El empresario será la persona que actuando en nombre propio (si se trata de una persona física) o a través de unos órganos de administración (si se trata de una per­sona jurídica) asume la dirección y organización de los factores de producción y el riesgo empresarial, a cambio de la obtención de un beneficio. Para él, la contabilidad se convierte en un importante instrumento que le informa de la composición del patrimonio (es decir, de la riqueza de la empresa), de los cam­bios en la posición financiera, de la actividad realizada (compra-producción- venta) y le explica cómo se ha obtenido el beneficio o pérdida (es decir, cómo ha variado la riqueza).

Entre los múltiples criterios existentes para clasificar las empresas nos vamos a referir a tres: el primero atendiendo a la actividad desarrollada, el segundo a la forma jurídica elegida y el tercero en función de su tamaño.

a) Atendiendo a la actividad económica desarrollada, se distinguen:

  • Empresas comerciales, cuya actividad consiste en la compra-venta de los bienes elaborados por otras empresas; tienen como finalidad acer­car a los consumidores los bienes que demandan. Como ejemplos de empresas comerciales tenemos a las grandes superficies, supermerca­dos y comercio minorista en general.
  • Empresas industriales o de transformación, en las que se lleva a cabo la trasformación de las materias primas mediante la aplicación de tra­bajo y tecnología, para obtener un producto final que puede ser ven­dido a los consumidores o a otras empresas. Como ejemplos tenemos a las fábricas de automóviles, calzados, muebles, etc.
  • Empresas de servicios, cuya actividad consiste en la prestación de ser­vicios y desarrollan su actividad en sectores como el turístico (hoteles, agencias de viajes), el financiero, el transporte, la educación, la sani­dad, la asesoría, etc.

A la clasificación anterior podían añadirse las empresas de nuevas tecnolo­gías, que comparten características con las industriales y las de servicios, según los casos. Ejemplo de estas nuevas empresas son las que desarrollan aplica­ciones informáticas, las e-commerce, los servicios globales de distribución vía Internet, los servicio financieros on-line, etc.

b) En atención a la forma jurídica elegida, las empresas se clasifican en: empresas individuales, sociedades mercantiles y un tercer grupo de empre­sas sin ánimo de lucro como las fundaciones, asociaciones, ONG, etc.

Las empresas individuales son unidades económicas de producción en las que la titularidad del negocio corresponde a una persona física, que asume la propiedad, la dirección y el riesgo. La responsabilidad frente a terceros es ilimi­tada, lo que significa que responden no sólo con la aportación del empresario, sino también con su patrimonio particular.

Las sociedades mercantiles son entidades jurídica y económicamente inde­pendientes de sus propietarios, creadas con la finalidad de aportar un fondo pa­trimonial común con el que emprender mayores inversiones y al mismo tiempo repartir o limitar la responsabilidad del negocio.

Los principales tipos de sociedades mercantiles son los siguientes:

Las sociedades colectivas, entre cuyas características generales destacamos:

  • Son sociedades personalistas, basadas en la confianza mutua de los socios.
  • Todos los socios, en principio, participan en la gestión social, por lo que son consideradas comunidades de trabajo.
  • Su responsabilidad es ilimitada: los socios responden personal, subsidia­ria y solidariamente con todos sus bienes.
  • Todos los socios, en nombre colectivo, se comprometen a participar, en la proporción que establezcan, de los mismos derechos y obligaciones.
  • La denominación de la sociedad estará formada por el nombre de todos los socios, o por el de uno de ellos seguido de la expresión “y compañía”.
  • No es necesario auditar sus cuentas ni depositarlas en el Registro Mercantil.

Las sociedades comanditarias son sociedades personalistas con dos tipos de socios:

  • Los socios colectivos, que responden ilimitadamente de las deudas sociales.
  • Los socios comanditarios, que sólo responden con sus aportaciones.

La denominación de la sociedad girará en torno a los nombres de los socios colectivos, seguido de la expresión “sociedad en comandita”.

La sociedad limitada es un tipo de sociedad apropiada para empresas no exce­sivamente grandes. Sus principales características son:

  • Se trata de sociedades no personalistas.
  • Los socios tienen responsabilidad limitada, esto es, no responden personal­mente de las deudas sociales.
  • El capital está dividido en participaciones indivisibles y acumulables, que no tienen la consideración de valores, no pueden estar representadas por títulos ni anotaciones en cuenta, y no pueden denominarse acciones. Los estatutos de la sociedad podrán limitar su transmisión.
  • El capital social no podrá ser inferior a 3.012 euros ni superior a 120.202 y deberá estar desembolsado en su totalidad en el momento de la constitución.
  • En la denominación de la sociedad deberá figurar necesariamente la indi­cación Sociedad de Responsabilidad Limitada, Sociedad Limitada o sus abreviaturas SRL o

La vigente ley 2/1995, de 23 de marzo, que regula las sociedades de respon­sabilidad limitada permite la existencia de sociedades de un solo socio (sociedad unipersonal de responsabilidad limitada).

La sociedad anónima es la forma jurídica más utilizada para la constitución de sociedades. Sus principales características son las siguientes:

  • Se trata de una sociedad no personalista.
  • Los socios tienen responsabilidad limitada, esto es, no responden personal­mente de las deudas sociales.
  • El capital está representado por títulos denominados acciones, que tie­nen la consideración de valores y pueden ser representadas por títulos o anotaciones en cuenta. Las acciones son de libre transmisión, bien direc­tamente entre los socios o a través de un mercado segundario organizado como es la Bolsa.
  • El capital social no podrá ser inferior a 60.102 euros y deberá estar íntegra­mente suscrito por los socios y desembolsado al menos, en un 25 por ciento.
  • La denominación de la sociedad estará seguida de la expresión SA.

Existen otras formas sociales en las que la toma de decisiones recae sobre los socios como personas más que sobre el capital que representan, estas so­ciedades son:

Las sociedades cooperativas, constituidas por personas físicas (salvo las coo­perativas de segundo grado) que se asocian con el objeto de realizar actividades empresariales para satisfacer necesidades económicas o sociales de los cooperati­vistas, por ejemplo ofrecerles bienes o servicios al menor precio posible o retribuir sus prestaciones al máximo posible. Los resultados económicos de la sociedad se imputan a los socios después de atender los fondos comunitarios.

Las Sociedades Anónimas Laborales (SAL) tienen responsabilidad limitada y el capital es propiedad de los trabajadores. En este tipo de sociedad ninguno de los socios podrá poseer acciones que representen más de la tercera parte del capital.

Y por último, señalar una fórmula novedosa de sociedad como es la Sociedad Limitada Nueva Empresa (SLNE) que se regula como la sociedad limitada pero con un régimen societario más sencillo. Esta nueva forma jurídica se ha creado con la finalidad de incentivar la creación de empresas con la simplificación de los trámites burocrá­ticos de constitución y puesta en marcha del negocio y un régimen de contabilidad simplificada. La cifra del capital estará comprendida entre un mínimo de 3.012 euros y un máximo de 120.202 euros. El número inicial de socios no podrá superar los cinco.

c) Una tercera clasificación que puede realizarse de las empresas es en función de su tamaño, distinguiendo entre pequeñas, medianas y grandes empresas, incluso, el Plan General de Contabilidad de PyMeS (Real Decreto 1515/2007, de 16 de noviembre) habla de microempresas. Los criterios delimitadores de cada una de las categorías son bastante imprecisos, aunque el valor del activo, el importe neto de la cifra de negocios y el número de empleados, son parámetros indiscutibles que gozan de general aceptación. A título de ejemplo, de la Recomendación 2003/303/EC adoptada por la Comisión Europea, se deduce la clasificación recogida en la Tabla 1.2.

Tabla 1.2. Clasificación de las empresas según tamaño.

1.1 La actividad económica y las empresas

Y a efectos contables, de los parámetros recogidos en el Plan General de Contabilidad (Real Decreto 1514/2007, de 16 de noviembre), en adelante PGC de 2007, se deduce la clasificación recogida en la Tabla 1.3.

Tabla 1.3. Clasificación de las empresas según tamaño a efectos contables.

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