En las empresas hay dos tipos de resistencias, la individual y la organizacional.
La resistencia individual se caracteriza por el poder que los hábitos tienen en nuestro día a día. Si ellos, no podríamos manejar en muchas ocasiones la cantidad de decisiones que tenemos que tomar a lo largo del día.
Otro factor es el sentimiento de “seguridad” y el “temor a lo desconocido”. A nuestros antecesores en la evolución, cada día que salían de su cueva a cazar y recolectar, era una oportunidad de morir a manos de otros depredadores. Por eso, sólo lo hacían de día, en grupos y a zonas conocidas. Pero llegaban momentos en que, su contexto cambiaba repentinamente y sólo los que se adaptaban a estos cambios sobrevivían, siendo además los más capacitados de su especie.
Sistemas de gestion de calidad
La incertidumbre también juega a favor de la supervivencia, pero en contra de la superación personal. Es decir, no saber qué va a pasar con mi puesto de trabajo o mi rol en la organización, si voy a ganar lo mismo, si me van a cambiar de lugar de trabajo, etc. nos provoca incertidumbres que pueden terminar en miedos y rechazo implícito y/o explícito hacia las nuevas propuestas, políticas e ideas. Salir de la zona de confort siempre cuesta, pero es la manera de avanzar hacia el éxito en nuestras metas. 3
Nos resistimos al cambio desde la mente porque esta necesita un proceso continuo y predecible. El cambio significa que no sabemos lo que va a pasar, por lo tanto es algo nuevo. La mente tiene que desmontar sus constructos mentales y construir nuevos. Por tanto no es una resistencia al cambio sino una resistencia al esfuerzo de tener que cambiar, a lo que significa ese cambio a nivel de proceso mental.
Si a esto le sumamos la parte emocional, ya tenemos la resistencia al cambio en la organización . Uniendo la parte emocional, entran en juego las expectativas (qué esperamos y que no, el miedo al fracaso, a salir de la zona de confort).
Nuestro cerebro tiene una propensión 5 veces mayor a buscar amenazas que recompensas. Estamos permanentemente buscando riesgos y peligros que alimentan nuestros miedos. Esto explica la tendencia al rechazo de cualquier persona cuando se le plantea un cambio, que por cierto, es aún más evidente cuando el cambio es impuesto 10 .
Por ejemplo cuando tu jefe te dice que la empresa va a hacer la transición de la norma ISO 9001 a la versión del 2015 y que lo quiere para ya. Con lo bien que estabas tú con la versión del 2008.
La percepción de amenaza surge de la incertidumbre o pérdida de control, que puede ser derivada, por ejemplo, de la falta de conocimiento, la sensación de no estar capacitado o simplemente por la discrepancia ante los cambios que se han decidido acometer. Esta reacción neurológica puede convertirse en una de las principales barreras para implementar los cambios en una organización. 5