Los Labios

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LOS LABIOS

 

 

Objeto de culto y símbolo de feminidad, la barra de labios es un producto mágico que, con un simple toque, proporciona luminosidad y borra el cansancio. No es de ex­trañar que esté en cabeza de los productos de maquillaje más vendidos y que sea objeto de todas las atenciones de los laboratorios de investigación en la búsqueda de la fórmula perfecta.

Cada marca tiene sus componentes, su mé­todo de fabricación y sus propios envases, pero todas rivali­zan entre sí en la investigación de las texturas, formulando barras cada vez más confortables.

Una buena barra de labios debe tener las siguientes cualidades:

  • Poder aplicarse con facilidad y pintar con una li­gera pasada sin necesidad de apretar, tanto con frío como con calor, sin derretirse ni helarse.
  • Ser agradable al olfato y al gusto.
  • El color ha de ser inalterable y resistente a la luz, sin sufrir variaciones mientras se lleva.
  • La superficie de la barra tiene que ser brillante, ho­mogénea y luminosa, características imposibles de conse­guir si no es con materias primas de primera calidad.
  • La película sobre los labios deber ser uniforme y adhérente y nunca grasienta o espesa; debe mantenerse inalterable al contacto con otras pieles u objetos y ser re­sistente al agua.

TIPOS DE BARRAS DE LABIOS

Actualmente, las posibilidades de elección son in­mensas, desde la barra persistente que ha suavizado su con­sistencia hasta el brillo natural que ha aumentado su per­manencia. Todas son, además, verdaderos productos de tra­tamiento concebidas con la tecnología más avanzada. Para juzgar una barra de labios los parámetros esenciales son el brillo, el deslizamiento, la untuosidad y la permanencia. Cuanto más brillante y deslizante sea, menos permanecerá; inversamente, cuanto más seca mejor será su adherencia. En grandes líneas las barras se podrían clasificar de la si­guiente forma:

  • TRANSPARENTE: apenas cubriente, se contenta con colorear discretamente los labios haciéndolos brillar. Perfecta para los labios secos o delicados que no soportan los pigmentos coloreados, para las detractoras del maquillaje y defensoras de la naturalidad o para las épocas de vacaciones. Se puede utilizar sola o encima de la barra tradicional. Su inconveniente es que no permite un dibujo preciso y que debido a su ligereza, permanece poco tiempo; en contrapartida, es muy fácil de aplicar y los retoques se pueden hacer tantas veces como se quiera, incluso sin espejo. Pues ni se desborda ni forma placas. Su fórmula es muy rica en activos hidratantes, suavizantes y en filtros solares, por lo que protege los labios del viento, frío o sol. Es muy suave y confortable y proporciona un efecto luminoso y natural ya que aunque esté coloreada, la textura de los labios permanece.

  • BRILLO:sus características son semejantes a la anterior, pero su textura es más grasienta y su color, cuando lo lleva, mucho más ligero. Se suele presentar en tarro en cuyo caso se aplica con el dedo, o en envases con aplicador de esponja. Está desaconsejada para los labios con arrugas, ya que tiende a deslizarse por ellas.
  • CREMOSA:es la barra clásica. Su textura es muy rica, nutritiva y untuosa y es muy recomendable para los labios secos o irritables, ya que forma una película protectora muy confortable. Actualmente se ha conseguido conjugar la untuosidad con la permanencia, manteniendo el poder de deslizamiento y dejando una película coloreada fina y uniforme que permanece varias horas.

  • MATE: es muy cubriente y densa, aunque no espesa, permanece muchas horas y proporciona un efecto empolvado muy refinado, pero su aplicación requiere minuciosidad y cierta pericia. Además, es imprescindible que los labios estén en perfectas condiciones para que el color se deslice bien y no se apelmace en los pellejos, y que el trazo contorno esté previamente dibujado y sea impecable.

  • LARGA DURACIÓN: es la última generación de barras de labios y en ellas la fórmula tradicional varía el porcentaje entre ceras, aceites y polvos aumentando la cantidad de éstos hasta un 30% (lo habitual es un 4% o un 5%). El resultado es una adherencia óptima, un efecto mate muy satinado una película fina, suave y muy resistente. Lleva más cantidad de pigmentos coloreados que las clásicas y su color más resplandeciente, más cubriente y más duradero. Exige eso sí, una aplicación esmerada y conviene que vaya sobre un rostro perfectamente maquillado.

Las barras de labios existen actualmente en gran variedad de envases que podemos dividir en 6 tipos:

  • BARRA: la más utilizada, con distintas formas y tamaños. Normalmente es cilíndrica, aunque también existen rectangulares, hexagonales o cuadradas.
  • TUBO CON APLICADOR DE ESPUMA:  se utiliza para los brillos y las transparentes; es fácil y rápido de usar.
  • TARRO: para aplicar con el dedo, se utiliza solamente para los brillos.
  • POLVERA:el último envase para el maquillaje de la­bios. Incluye un pequeño pincel dentro de la caja.
  • LÁPIZ: más grueso que el lápiz del contorno, se aplica directamente.

Además de las barras, el maquillaje de labios se com­pleta con:

  • LÁPIZ PARA EL CONTORNO DE LÁBIOS: sirve para defi­nir o dibujar con nitidez el borde; es imprescindible tanto para las correcciones del contorno como para conseguir una mayor duración del color en los labios. Es untuoso, ma­te y bastante empolvado y la mina es suave, con el fin de que se deslice bien sobre los labios sin resecar. Lo ideal es tener cuatro lápices: uno en tonos cálidos (anaranjado), otro en tonos fríos (rosa, fucsia), otro rojo y otro lo más pa­recido a la carnación.

 

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Luis Bonilla

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