EVOLUCIÓN DEL ENTORNO SOCIOAFECTIVO Y
DE LA SEXUALIDAD DE LA PERSONA MAYOR
Comprensiblemente, si el entorno socioafectivo se ve afectado negativamente por la edad y el ingreso en una institución, también se verá afectada la posibilidad de establecer nuevas relaciones íntimas.
La primera consideración que debemos hacer sobre este tema es que la sociedad margina a los mayores y les trata como seres asexuados, cuando la sexualidad es una más de las acciones propias del ser humano.
La sexualidad es una de las necesidades básicas de la persona, en concreto, la tercera después de la necesidad de alimentación y la de seguridad.
Normalmente, la sexualidad queda enmarcada dentro de una relación de pareja o de amistad. Pero en la conducta sexual existen muchas diferencias individuales en las que influyen factores bio-psico-sociales, igual que veíamos que ocurría en otros aspectos de la vida.
La diferencia con ellos es que la sexualidad es una relación bidireccional, porque una vida sexual activa influye y favorece positivamente los aspectos fisiológicos y psicológicos de la persona.
La vivencia sexual de los mayores está condicionada por influencias sociales relacionadas con las creencias religiosas, la educación recibida y por la actitud de las otras personas (familia, amigos, compañeros) hacia este aspecto.
En concreto, tiene mayor influencia la opinión de otros grupos de edades más jóvenes (por ejemplo, los hijos y los nietos).
La sexualidad en la vejez persigue los mismos objetivos que en otra etapa de la vida: placer del contacto corporal, comunicación, dignidad, aceptación sin paternalismos y la seguridad emocional que da sentirse querido.
La conducta sexual viene motivada originariamente por tres aspectos: la reproducción, el deseo de placer y la comunicación afectiva. La actividad sexual favorece la intimidad y la autoestima de ambos partícipes, pero no implica necesariamente la práctica exclusiva del coito.
Nuestros mayores recibieron en su juventud una educación sexual deficitaria y, en la actualidad, continúan desinformados (guardan creencias negativas al respecto) y temen pedir información.
Cuando, en el mejor de los casos, se atreven a pedirla, lamentablemente se suelen encontrar con respuestas evasivas, incluso de los propios profesionales.
Los mayores que mantienen el deseo o la actividad sexual normalizada se suelen sentir avergonzados por los estereotipos sociales que plantean que la sexualidad y la vejez son situaciones incompatibles.
Nuestros objetivos como profesionales irán encaminados a los siguientes aspectos:
✓ Promover la expresión en los mayores de su «problemática sexual» y erradicar las falsas creencias.
✓ Dar a conocer los cambios que se esperan normalmente con el envejecimiento corporal, para que cada uno se adapte a la nueva situación y optimice sus posibilidades.
✓ Favorecer que las personas mayores tengan unos vínculos afectivos estables y, si lo desean, también íntimos.
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NECESIDADES ESPECIALES DE ATENCIÓN Y APOYO INTEGRAL
Como ya estamos viendo el proceso de envejecimiento se desarrolla de forma diferente en cada persona, pero no es sinónimo de enfermedad ni causa dependencia por sí solo. Eso sí a lo largo de los años se dan cambios bio-psico- sociales y por lo tanto las necesidades también cambian en función de las capacidades y los déficits que presente cada persona.
De forma general, durante el proceso de envejecimiento surgen una serie de necesidades especiales (siguiendo la clasificación de las necesidades de Maslow):
✓ Necesidades fisiológicas: deberemos atender a la alimentación, hidratación, respiración, eliminación, descanso, mantenimiento de la temperatura, movilidad y sexualidad.
✓ Necesidades de seguridad: atención sanitaria, seguridad económica (tener asegurados unos ingresos que garanticen la cobertura de las necesidades básicas), seguridad física (las personas con demencia pueden desorientarse y perderse) y necesidad de cuidados asistenciales (cuidado personal, administración de medicamentos).
✓ Necesidades sociales: mantener lazos familiares, con amigos, pertenecer a un grupo social.
✓ Necesidades de estima: respeto y confianza en uno mismo, respeto de los demás.
✓ Autorrealización: tomar decisiones según sus valores y creencias.
La atención que se dispensa a las personas dependientes debe ser integral, en función de sus necesidades, comprendiendo un conjunto de actividades, servicios y prestaciones que contribuyan a la satisfacción de sus necesidades y demandas biopsicosociales. En líneas generales, los objetivos que se plantean son:
✓ Mantener a la persona dependiente en el domicilio y en su entorno habitual el mayor tiempo posible.
✓ Favorecer su participación social, el ocio y el tiempo libre.
✓ Desarrollar alternativas de convivencia para quienes no puedan permanecer en el domicilio.
✓ Desarrollar programas de cooperación social.
El grado y nivel de dependencia que presente la persona determinarán las necesidades de apoyo que deba recibir. Por lo que se hace necesaria una valoración que recoja qué aspectos de la persona se encuentran afectados o limitados y si estas alteraciones corresponden a nivel físico, cognitivo o sensorial. Debe recoger también información sobre el entorno de la persona. A esta valoración se le denomina Valoración Geriátrica Global (incluye valoración médica, funcional, mental y social). A partir de ella se elabora un plan de atención individualizado (PAI). El mejor apoyo no es atender a todo en todos los momentos. En definitiva, la mejor ayuda y la más adecuada es aquella que se dispensa cuando la persona realmente lo necesita.
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Entorno Socioafectivo
1. Cambios en la Red Social
- Pérdidas y Duelo: A medida que envejecen, las personas pueden experimentar la pérdida de amigos y familiares cercanos, lo que puede llevar a un duelo prolongado y a un sentimiento de soledad.
- Reestructuración de Redes: Las redes sociales pueden cambiar, con nuevas amistades formadas a través de actividades comunitarias, grupos de apoyo o residencias para mayores.
- Relaciones Familiares: Las relaciones con los hijos, nietos y otros familiares pueden ser una fuente importante de apoyo y afecto. Sin embargo, también pueden haber tensiones y cambios en la dinámica familiar debido a la dependencia o al cambio en los roles familiares.
2. Adaptación al Entorno
- Cambio en el Entorno de Vida: La transición a residencias de ancianos o viviendas asistidas puede afectar el entorno socioafectivo, ya que implica cambios en la rutina diaria y en las interacciones sociales.
- Participación en la Comunidad: La participación en actividades comunitarias y programas para mayores puede ayudar a mantener una red social activa y brindar oportunidades para socializar.
3. Salud Mental y Emocional
- Soledad y Aislamiento: La soledad y el aislamiento son preocupaciones significativas para muchas personas mayores. Programas y servicios comunitarios pueden ser fundamentales para combatir estos sentimientos.
- Bienestar Emocional: Mantener una buena salud emocional es crucial. La terapia, el apoyo social y la participación en actividades significativas pueden contribuir al bienestar emocional.
Sexualidad en la Persona Mayor
1. Cambios Fisiológicos
- Cambios en el Cuerpo: Con la edad, pueden ocurrir cambios en la función sexual debido a alteraciones hormonales, disminución de la libido y cambios en la capacidad física. En mujeres, esto puede incluir la menopausia y la sequedad vaginal; en hombres, la disfunción eréctil y una disminución en la producción de testosterona.
- Adaptaciones: Las personas mayores pueden necesitar adaptarse a estos cambios, y el uso de lubricantes, terapia hormonal o medicamentos pueden ser necesarios para mantener una vida sexual saludable.
2. Actitudes y Percepciones
- Normas Sociales: Las actitudes hacia la sexualidad en la vejez han cambiado en las últimas décadas. Anteriormente, la sexualidad en los mayores era a menudo estigmatizada o ignorada, pero ahora hay una mayor aceptación y comprensión de que la sexualidad puede ser una parte importante de la vida en la vejez.
- Deseos y Necesidades: A pesar de los cambios fisiológicos, muchos mayores siguen teniendo deseos y necesidades sexuales. La comunicación abierta y el acceso a información adecuada son esenciales para abordar estos aspectos.
3. Relación con la Salud y la Autonomía
- Impacto de la Salud: Las condiciones de salud, como enfermedades crónicas o discapacidades, pueden influir en la capacidad y el deseo sexual. La gestión adecuada de la salud puede ayudar a mantener una vida sexual activa.
- Autonomía y Relaciones: Mantener relaciones íntimas y amorosas puede ser fundamental para el bienestar general. Las personas mayores pueden experimentar una mayor satisfacción en sus relaciones si tienen la autonomía y el apoyo necesarios para mantener una vida sexual activa.
4. Educación y Asesoramiento
- Información y Recursos: Es crucial proporcionar información y asesoramiento adecuados sobre la sexualidad en la vejez, abordando temas como el consentimiento, el placer sexual, la prevención de enfermedades y la adaptación a los cambios fisiológicos.
- Acceso a Profesionales: Los profesionales de la salud deben estar capacitados para abordar temas de sexualidad con sensibilidad y proporcionar apoyo a las personas mayores.
