Aleksandra Istorik PARTE 2

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4.3. Movimiento, cuerpos y arquitecturas

En muchas obras de gran formato —por ejemplo, el enorme lienzo instalado en el aeropuerto de València— la composición se organiza a partir de movimientos diagonales, figuras en suspensión, escaleras, fragmentos de arquitectura y cuerpos que parecen atravesar el espacio como si estuvieran inmersos en una corriente de aire o agua.

A nivel formal, esto se traduce en:

  • Líneas de fuerza que cruzan el cuadro de esquina a esquina.
  • Superposición de planos cromáticos intensos (rojos, azules, dorados) que sugieren profundidad sin perder la condición de superficie.
  • Un diálogo constante entre lo figurativo y lo abstracto: partes del lienzo se disuelven en manchas de color, mientras otras conservan detalles muy definidos.

Hay una obsesión evidente por el movimiento: cuerpos que suben y bajan escaleras, figuras que vuelan o caen, objetos que parecen en tránsito. Ese dinamismo encaja bien con los espacios en los que se muestran las obras (aeropuertos, hoteles, ferias), lugares de paso donde la gente está, literalmente, en movimiento.

4.4. Color y emoción

El color en Istorik no es naturalista; responde a una gramática emocional.

  • Los rojos y naranjas crean zonas de intensidad, peligro, deseo o transformación.
  • Los azules y turquesas remiten al agua, al cielo, a un espacio mental más abierto.
  • El oro funciona como eje de unión, como metáfora de lo precioso e irrepetible de cada instante.

Esa paleta contribuye a que las obras se perciban como escenarios teatrales o cinematográficos donde algo está sucediendo —o a punto de suceder— y el espectador llega justo en el momento de máxima tensión.

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5. Arte en directo: el proceso como espectáculo compartido

Una de las señas de identidad de Aleksandra Istorik es su apuesta por el arte en directo, una modalidad performativa en la que el acto de pintar se convierte en un evento público. Tanto Valencia Bonita como elperiodic.com destacan esta faceta: la artista es “conocida por iniciativas como ‘Arte en directo’ en el Hotel Balneario Las Arenas y en el Aeropuerto de València, en las que ha pintado sus lienzos interactuando con el público y haciéndole partícipe de su proceso creativo”. (Valenciabonita)

Este enfoque tiene varias consecuencias:

  1. Desmitificación del estudio
    El taller deja de ser un espacio cerrado y privado para convertirse en un escenario. El público puede ver trazos iniciales, correcciones, capas de color superpuestas, decisiones repentinas.
  2. Dimensión pedagógica
    Sin necesidad de formalizar una clase, el simple hecho de ver a la artista trabajar en vivo tiene un efecto didáctico: el espectador comprende mejor el tiempo, el esfuerzo y la técnica que hay detrás de un cuadro terminado.
  3. Participación emocional
    La obra deja de ser un objeto estático; se percibe como el resultado de un proceso con el que el público ha convivido, aunque sea durante unos minutos. Esa experiencia genera otro tipo de vínculo con la pieza.
  4. Adaptación al contexto
    Trabajar en directo en un hotel o un aeropuerto implica adaptar el ritmo y la escala del gesto pictórico al flujo de personas, a la arquitectura del lugar, a la luz disponible. El entorno se convierte en parte de la obra.

En cierto sentido, el arte en directo de Istorik funciona como un puente entre la pintura de caballete tradicional y las prácticas contemporáneas de performance y arte relacional, sin renunciar en ningún momento a la centralidad de la imagen final.

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6. Lectura de algunas obras y series clave

6.1. “Resolución de la incertidumbre”

Esta obra, exhibida en Karlsruhe Art, es descrita como una de las “obras maestras” de la artista. Contiene un guardarropa, un espejo, reflejos inconclusos y un zepelín; elementos cotidianos e insólitos que se mezclan en una escena cargada de tensión psicológica. (elperiodic.com)

La lectura que propone Istorik —la elección como resolución de la incertidumbre— invita a ver el cuadro como:

  • Un espacio interior (el armario, el espejo) donde se debaten identidades posibles.
  • Un espacio exterior (el zepelín, el horizonte) que simboliza los caminos abiertos, los viajes, las decisiones que nos alejan de lo conocido.
  • Un entre–espacio dorado que unifica ambos planos y recuerda que la decisión, aun siendo racional, tiene una dimensión casi mística: algo se ilumina, algo se oscurece.

La obra dialoga con grandes temas de la filosofía existencial —elección, libertad, responsabilidad—, pero lo hace a través de un lenguaje visual muy accesible, donde el espectador puede proyectar su propia experiencia de duda.

6.2. “Cuentos dorados”

La serie “Cuentos dorados”, expuesta en València, se presenta en la prensa como “una muestra de arte para imaginar”.

Aunque cada cuadro tiene su propia narrativa, la serie comparte varios rasgos:

  • Escenarios donde lo cotidiano se contamina con lo fantástico.
  • Presencia constante del oro como superficie narrativa.
  • Figuras humanas o semi–humanas en situaciones de tránsito, espera o transformación.

El término “cuento” resulta pertinente porque las obras parecen funcionar como relatos condensados: hay personajes, escenarios, conflictos latentes, pero el desenlace nunca se explicita. Es el espectador quien completa la historia, guiado por asociaciones personales.

6.3. El mural del aeropuerto de València

La intervención en el aeropuerto de València, vinculada al “surrealismo dorado”, destaca por su formato mural y por su ubicación estratégica: un lugar de paso por excelencia, donde miles de personas atraviesan cada día un umbral entre ciudades, países y vidas. (Valenciabonita)

En esa pieza:

  • Las figuras parecen flotar en un espacio turbulento de nubes, fragmentos arquitectónicos y estructuras voladoras.
  • Las diagonales compositivas conducen la mirada de un extremo al otro, generando una sensación de trayecto.
  • Los colores intensos (rojos, azules, dorados) refuerzan la conexión con el imaginario del viaje: amaneceres, atardeceres, mapas emocionales.

El mural funciona casi como metáfora visual del aeropuerto mismo: un espacio en el que conviven expectativas, despedidas, miedos y deseos, todo ello atravesado por una incertidumbre dorada.

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