4. Movilización de los pacientes

Sin valoraciones

4. Movilización de los pacientes

Los pacientes hospitalizados presentan diversos grados de dependencia para todas sus funciones y actividades de la vida diaria. En función de ese grado de depen­dencia, podemos clasificar a los pacientes en: pacientes autónomos que son los que realizan sus actividades diarias sin necesidad de ninguna ayuda; pacientes que colaboran que son los que, bien porque no pueden o bien porque su patología así lo aconseja, necesitan ayuda para realizar sus actividades diarias; y, por último, los pacientes dependientes o pacientes que no colaboran, que son los pacientes que no pueden ni siquiera ayudar para realizar sus actividades diarias y, por lo tanto, necesitan que el personal de enfermería les asista totalmente.

Entre las situaciones en las que los pacientes precisan más ayuda está su propia movilización. El cambio de postura es una de las situaciones que más problemas les causan, por lo que el personal de enfermería debe conocer la manera de movi­lizarles en función de su grado de dependencia, de la forma más cómoda posible para ambos y cuidando de que no se produzcan lesiones en ninguno de los dos.

Aspectos generales a tener en cuenta antes de movilizar al paciente:

  1. Mantener al paciente bien alineado y protegerlo de lesiones durante el des­plazamiento.
  2. Realizar una valoración del paciente conociendo su diagnóstico médico del paciente, la capacidad que posee y cualquier movimiento y posición final que no esté permitido.
  3. Valorar la capacidad del paciente para colaborar con los movimientos plani­ficados. Debe pedirse que colabore en su propia transferencia.
  4. Asegurarse de que haya personal suficiente para desplazar al paciente con seguridad.
  5. Planificar de manera cuidadosa lo que se llevará a cabo antes de desplazar o elevar a un paciente. El enfermero puede lesionar al paciente o a sí mismo si no se realiza una planificación adecuada. Si es necesario, solicite el apoyo de otro enfermero. Esto reduce el esfuerzo de todas las personas involucradas. Comunique el plan al personal y al paciente, para asegurar movimientos coordinados.
  6. Explicar al paciente lo que desea hacer. A continuación, use la capacidad del paciente para colaborar en la tarea. Esta técnica a menudo disminuye el esfuerzo necesario y la posibilidad de lesiones al personal de enfermería.
  7. Si el paciente sufre dolor, se administran los analgésicos prescritos en cantidad suficiente y antes de la transferencia, para permitir que el paciente colabore con comodidad en el desplazamiento. Además deberemos tener en cuenta de­jar pasar un tiempo prudencial para que estos analgésicos hayan surtido efecto.
  8. Se eleva la cama, como sea necesario, de forma que la altura de trabajo sea cómoda y segura para el enfermero.
  9. Se activan los frenos de la cama, de la silla de ruedas o de la camilla (en trans­ferencias), de forma que no se deslicen mientras se desplaza al paciente.
  10. Tener en cuenta los principios de la mecánica corporal vistos en este tema.
  11. Dar sostén adecuado al cuerpo del paciente. Evitar sujetarlo y sostenerlo de las extremidades mediante los músculos.
  12. Siempre que sea posible, se utilizan dispositivos para reducir la fricción.
  13. Mueva su cuerpo y el del paciente en un movimiento suave, rítmico. Los movimientos irregulares tienden a aplicar esfuerzo adicional a los músculos y articulaciones y son incómodos para el paciente.
  14. Lavarse las manos y colocarse guantes.
  15. Proteger y prever el recorrido de los elementos y accesorios que tenga el paciente (sondas, drenajes, sistemas de perfusión, etc.) antes de la moviliza­ción, despejándolo de obstáculos.
  16. Si la técnica de movilización la va a realizar más de una persona, siempre habrá una que la dirija, dé las órdenes y coordine los movimientos previa­mente pactados para aunar esfuerzos y sincronizar movimientos.

4.1 Movilizar al paciente hacia el cabecero de la cama

Es frecuente que los pacientes se deslicen hacia los pies de la cama, sobre todo si están en determinadas posiciones que favorecen este movimiento, como lo es la posición de Fowler. Para volver a colocar al paciente en una posición adecuada, hay que seguir los siguientes pasos:

Paciente que colabora:

  1. Seguir los aspectos generales de movilización de pacientes.
  2. Colocar la cama en horizontal si no hay contraindicaciones.
  3. Retirar la almohada y colocarla en posición vertical en el cabecero, para evitar que el paciente se golpee en la cabeza, si se realiza el movimiento con mucho ímpetu.
  4. Pedirle al paciente que flexione las rodillas apoyando los pies en la cama y que, si es posible, coloque las manos en el cabecero de la cama.
  5. Con la espalda recta, pasar el brazo más próximo al cabecero por debajo de los hombros, sujetando el cuello del paciente, y el otro por debajo del hombro del paciente más próximo a nosotros, mientras el paciente se sujeta a nuestro hombro con ese mismo brazo pasándolo bajo nuestra axila. Ten­dremos las piernas flexionadas y realizaremos el movimiento cambiando el peso de la pierna de atrás, que tendrá el pie en dirección a la cama, a la pierna de delante, que tendrá el pie en dirección al movimiento.
  6. Pactar con el paciente una señal para realizar el movimiento, como por ejem­plo contar hasta tres. Tras la señal, el paciente levantará la cadera apoyando con fuerza los pies y tirará de los brazos hacia arriba, mientras nosotros le ayudamos con el movimiento hacia el cabecero.
  7. Colocar la almohada bajo la cabeza del paciente y ordenar la ropa de cama.
  8. Anotar la técnica y sus incidencias en la hoja de registro correspondiente.

Paciente que no colabora:

Si el paciente no colabora, la técnica puede hacerse de dos formas, siempre con dos personas:

  1. Seguir los tres pasos de la técnica anterior.
  2. Una persona se situará a cada lado de la cama, en la misma posición de mo­vimiento que en la técnica anterior, o bien cada uno con un brazo bajo los hombros y el otro bajo la cadera del paciente.

Existen dos posibilidades de realizar esta técnica:

Posibilidad A, sin entremetida:

  1. Si el paciente no puede por sí mismo, flexionarle las rodillas apoyando los pies en la cama, para no tener que arrastrarlas en la movilización y reducir el rozamiento y el esfuerzo.
  2. Cada persona pasará un brazo por debajo de los hombros para sujetar el cue­llo del paciente y el otro bajo la cadera, como en la técnica anterior.
  3. Pactar una señal para coordinar el movimiento entre las dos personas y des­plazar al paciente hacia arriba, hasta la posición adecuada, con un movi­miento igual a la técnica anterior.

Posibilidad B, con entremetida:

  1. Pasar bajo la espalda del paciente una entremetida que abarque desde la ca­beza hasta los muslos.
  2. Sujetar firmemente la entremetida por los extremos, lo más próximo posible al paciente.
  3. A la señal pactada, tirar de la entremetida hasta colocar al paciente en la posición adecuada con un movimiento igual a la técnica anterior.
  4. Sea cual sea la técnica elegida, al finalizar dicha técnica colocar la almohada y arreglar la cama.
  5. Registrar la técnica (hora de la realización y posición final en la que queda el paciente).
  6. Anotar las incidencias si las hubiera.

4.2 Movilizar a un paciente al borde de la cama

En ciertas situaciones, y muchas veces como paso previo a otras movilizaciones, es necesario mover a los pacientes hasta el borde de la cama. Para realizar esta parte de la movilización de un paciente podemos encontrarnos con los diferentes tipos de paciente, en función del grado de dependencia que se ha expuesto ante­riormente, en base a ello realizaremos los procedimientos siguientes (figura 14).

Figura 14. Paciente al borde de la cama. Fuente: Elaboración propia

4.2.1 Paciente que colabora

  1. Seguir las indicaciones generales de las técnicas de movilización de pacientes.
  2. Situarse al lado del paciente hacia donde lo vamos a mover.
  3. Adelantar una pierna haciendo tope con la cama para evitar una caída si el paciente se pasa de brusquedad en el movimiento.
  4. Pasar los brazos en la misma posición que para subirlo hacia el cabecero.
  5. Pedirle al paciente que apoye los pies en la cama para realizar el movimiento.
  6. Pactar una señal para iniciar el movimiento y, en ese momento, con la ayuda del paciente, traerlo hacia nosotros cambiando el peso de la pierna más ade­lantada a la de atrás, para realizar el movimiento con las piernas y no con la espalda.
  7. Si hay que separarse del paciente dejándolo en esta posición, ponerle la ba­randilla de la cama.
  8. Arreglar la cama.
  9. Registrar la técnica.
  10. Anotar las incidencias si las hubiera.

4.2.2 Paciente que no colabora y una sola persona

La técnica es igual a la del paciente que colabora, pero al tener que realizar no­sotros todo el esfuerzo la haremos en tres tiempos para repartir la carga en cada movimiento y reducir el riesgo de lesión.

  1. Seguir las indicaciones generales de las técnicas de movilización de pacientes.
  2. Primero pasaremos los brazos debajo de las piernas, haciendo tracción con estas hasta el borde de la cama.
  3. En segundo lugar, pasaremos los brazos debajo de la cadera y moveremos esta, alineándola con las piernas.
  4. Por último, pasaremos ambos brazos debajo de la espalda, el cuello y los hombros del paciente y moveremos la cabeza y el tórax, hasta dejar al pa­ciente alineado en el lado de la cama elegido.

Este método de tres tiempos es más cómodo que el método clásico de dos tiempos (cabeza y tórax primero, y cadera y piernas después). Además, resulta más seguro al cargar menos peso en cada fase y dejar para el final el tórax, pues este permanece en el centro de la cama hasta el final. Todo ello, sin suponer apenas pérdida de tiempo.

4.2.3 Paciente que no colabora y dos personas

La técnica es igual a la de mover el paciente al cabecero de la cama, tanto con entremetida como sin ella, pero en lugar de mover el paciente hacia arriba, se le mueve hacia el lado elegido. La persona que tira hacia sí del paciente fijará al borde de la cama la rodilla de la pierna adelantada, para evitar accidentes y que el paciente se caiga.

4.3 Movilizar a un paciente de decúbito supino a decúbito lateral

Este cambio de posición de un paciente es uno de los procedimientos más usados en la práctica hospitalaria. Para realizar esta técnica, vamos a tener que mover al paciente al borde de la cama del lado contrario al que le vamos a girar, de forma que, al finalizar la movilización, este quede en el centro de la cama y no haya ries­go de caída. Aun así, es imprescindible colocar la barandilla de la cama antes de dejar al paciente en esta posición.

Para realizar esta técnica, apenas hay diferencia entre que el paciente colabore o no, pues no se trata de arrastrar al paciente sino de hacerle rodar sobre sí mismo. Por tanto, la única diferencia estriba en que, si el paciente colabora, puede apoyar­se en nuestro hombro para ayudar en el movimiento.

4.3.1 Técnica con una sola persona

  1. Seguir los pasos generales de movilización de pacientes.
  2. Retirar la ropa de la cama sin descubrir al enfermo.
  3. Mover al paciente al lado contrario al que se le va a girar, según la técnica descrita anteriormente y dejar puesta la barandilla de ese lado, antes de cam­biar de lado de la cama para realizar el giro, para evitar accidentes.
  4. Situarnos al lado de la cama en el que vamos a girar al paciente.
  5. Separar ligeramente el brazo del paciente que luego quedará en la parte in­ferior, para que no quede bajo el cuerpo al realizar el movimiento. Cruzar el brazo contrario sobre el tórax del paciente.
  6. Estirar la pierna más cercana a nosotros y flexionar la pierna más alejada o bien cruzarla sobre la otra.
  7. Colocarnos con una pierna más adelantada que otra y, con la espalda recta, situar una mano por detrás del hombro más lejano y la otra detrás de la ca­dera más lejana.
  8. Manteniendo la espalda recta, y mediante un cambio de peso de nuestra pierna más próxima a la cama a la pierna más alejada, girar con suavidad al paciente hacia nosotros, teniendo en cuenta que no debe quedar muy cercano al borde de la cama, para evitar que se caiga al realizar algún movimiento.
  9. Colocar la barandilla de la cama.
  10. Si la movilización se realiza para un cambio postural, pedirle al paciente que se agarre a la barandilla mientras colocamos las almohadas, según se vio en el apartado de posiciones de pacientes encamados.
  11. Si el hombro inferior del paciente queda debajo del cuerpo, tirar ligeramente de él para sacarlo un poco sin deshacer la postura.
  12. Arreglar la cama y registrar la técnica.

4.3.2 Técnica con dos personas sin entremetida:

La técnica es exactamente igual, pero la segunda persona ayuda en el movimiento desde el otro lado de la cama y coloca los apoyos y almohadas, mientras la primera persona mantiene la postura si el paciente no puede colaborar.

4.3.3 Técnica con dos personas con entremetida:

La técnica es igual hasta que tenemos al paciente con la pierna más alejada de nosotros flexionada. Entonces, en lugar de sujetar al paciente por el hombro y la cadera, la persona del lado contrario nos acercará la parte de la entremetida de su lado para que nosotros, sujetando la entremetida de los extremos, tiremos de ella para hacer girar al paciente mientras la otra persona nos ayuda en el movimiento. Una vez posicionado el paciente, y antes de colocar las almohadas, volvemos a poner la entremetida en su sitio estirándola bien para que no tenga arrugas. A partir de este punto se siguen los pasos del protocolo anterior.

4.4 Mover a un paciente a Sims o decúbito prono

Aunque no muy frecuentemente, en determinadas situaciones clínicas, y a veces formando parte de un plan de cambios posturales, es necesario colocar a los pa­cientes en posición de Sims o en decúbito prono. La mayor complicación de esta movilización es que cualquier vía, drenaje o sonda que pueda tener puesto el pa­ciente tiene que pasar de un lado a otro de la cama, junto con el giro del paciente, con los riesgos de desinserción que ello conlleva.

Por ello, en caso de que el paciente tenga insertado alguno de estos elementos, serán necesarias por lo menos tres personas para realizar esta técnica correctamen­te: dos para realizar la movilización y una para vigilar y cuidar de las vías, etc., mientras se realiza la movilización.

Para realizar cualquiera de estas movilizaciones, habitualmente se parte de la po­sición de decúbito lateral para después decantarse por una de las siguientes dos opciones, en función de las vías que tenga el paciente. O bien colocar el brazo in­ferior hacia arriba de manera que, al rotar, el cuerpo no pase por encima del brazo en ningún momento. En este caso, las dos personas continúan rotando al paciente desde la posición de decúbito lateral hasta Sims o prono, y se colocan las almoha­das y apoyos según convenga. O bien, pegar el brazo inferior al cuerpo para que este rote por encima del brazo. En esta posición, la persona que está a la espalda del paciente pasa una mano bajo la cintura del paciente hasta sujetar el brazo infe­rior del mismo y, en ese momento, tira del brazo del paciente para que este quede por detrás, mientras la otra persona tira del paciente para hacerlo girar y lo fija en la posición deseada, sin que caiga de golpe boca abajo sobre la cama. Al finalizar este paso, sólo nos quedaría colocar las almohadas y apoyos, asegurarnos de que el paciente está cómodo, arreglar la cama y registrar la técnica.

4.5 Transferencias

Por último, en lo que se refiere a movilizaciones, se tratarán las técnicas de trans­ferencias de pacientes, con las que cambiaremos a los pacientes del lugar en el que se encuentre ubicado hacia otro que, tal vez, nos sea más necesario, como por ejemplo, una silla de ruedas.

4.5.1. Levantar a un paciente de la cama al sillón o silla de ruedas

La inmovilización y el estar encamado por largo periodos de tiempo tienen de forma inherente un proceso de sucesión de complicaciones que son evitables. Por lo tanto, siempre que el estado de salud del paciente lo permita, se iniciará un plan para levantarlo aunque sólo sea para estar en un sillón, lo que le va a permitir que esté más cómodo.

Para realizar esta técnica, podemos encontrarnos con un paciente que sea capaz de colaborar y quiera hacerlo, o bien un paciente que por su estado de salud, su patología o involuntariedad, no pueda colaborar.

Paciente que colabora:

Para considerar que el paciente colabora, este tiene que ser capaz de mantenerse de pie y dar algunos pasos.

La técnica se llevará acabo de la siguiente manera:

  1. Seguir las indicaciones generales de movilización de pacientes.
  2. Colocar el sillón al lado de la cabecera o de los pies de la cama. Si es una silla de ruedas, estará frenada. Prepararemos las zapatillas y la bata del pa­ciente si fuera necesario.
  3. Indicamos al paciente que se acerque al borde de la cama y, si no puede, le acercaremos nosotros según la técnica descrita.
  4. Colocar la barandilla de la cama y subir el cabecero hasta posición de Fowler, lo más alto posible.
  5. Bajar la barandilla de la cama.
  6. Situarnos en el borde de la cama a la altura de la cadera del paciente, con la espalda recta, el pie cercano a la cabecera dirigido hacia esta y el posterior en dirección a la cama.
  7. Con un brazo extendido, lo pasamos por detrás de los hombros del paciente y sujetamos el cuello y hombros. Con este brazo no haremos fuerza y única­mente servirá para acompañar el movimiento y evitar que el paciente caiga de espaldas sobre la cama.
  8. Con el otro brazo sujetaremos al paciente por la rodilla más alejada.
  9. En esta posición, tiramos de las rodillas mientras nos separamos ligeramente para dejar paso a las piernas del paciente, que en ese momento están bajan­do. Mientras hacemos esto, mantenemos los hombros y el cuello del pacien­te, para que no se caiga hacia atrás.
  10. El paciente debe quedar sentado al borde de la cama, están sus piernas entre las nuestras. En este momento, nos aseguraremos de que el paciente se en­cuentra bien y no se marea, sobre todo si es la primera vez que se levanta, después de algún tiempo encamado. Si se marea o no se encuentra bien, haremos justo el movimiento contrario para volver a tumbarle en la cama.
  11. Una vez hemos comprobado que no se marea, le ponemos las zapatillas y la bata.

 

  1. Sujetamos al paciente por las axilas y le indicamos que se agarre a nuestros hombros, nunca al cuello.
  2. Manteniendo nuestras piernas por fuera de las del paciente, le animamos a que se ponga de pie.
  3. Giramos hacia el lado del sillón o silla de ruedas, moviendo los pies sin rotar el tronco.
  4. Durante todo este proceso, estaremos pendientes de si le flaquean las piernas al paciente. De ser así, con una ligera flexión de nuestras rodillas contactare­mos con las del paciente, para bloquearlas y evitar la flexión de estas, y por tanto la caída.
  5. Cuando esté alineado con el sofá o silla de ruedas, le indicamos al paciente que descienda suavemente sujetándose a nosotros hasta quedar sentado.
  6. Colocamos las almohadas necesarias para que mantenga la postura y esté cómodo.
  7. Cubrimos al paciente con una sábana o manta doblada por la mitad.
  8. Nos aseguramos de que se encuentra bien.
  9. Arreglamos la cama.
  10. Registramos la técnica y las incidencias.

Para que el paciente se suba de nuevo a la cama, realizaremos la misma técnica en sentido inverso. Cuando el paciente esté de pie de espaldas a la cama, le aproxima­remos el sillón para que apoye un pie en él, para darse impulso mientras nosotros le ayudamos en el movimiento.

Paciente que no colabora:

Esta técnica debe realizarse por, al menos, dos personas, en función del tamaño y el peso del paciente:

  1. Seguir las indicaciones generales de movilización de pacientes.
  2. Acercamos al paciente al borde de la cama según el protocolo anterior.
  3. Mientras una persona vigila que el paciente no se caiga, el otro coloca, a la altura de la cadera del paciente, el sillón o silla de ruedas en el lado de la cama donde le vamos a levantar y sube el cabecero de la cama a posición de Fowler.
  4. Una persona se sitúa detrás del respaldo del sillón, al lado del paciente, y sujeta a este por debajo de las axilas. El otro se sitúa frente al primero, a la altura de las rodillas del paciente, sujetándole por las mismas.
  5. Se le indica al paciente que ponga las manos sobre su pecho y, en un mo­vimiento coordinado, las dos personas bajan con suavidad al paciente de la cama al sillón o silla de ruedas.
  6. Si disponemos de grúa, la usaremos siguiendo estrictamente sus instruccio­nes de uso según marca y modelo.
  7. Terminamos la técnica igual que el protocolo anterior.

Para que el paciente se suba de nuevo a la cama, realizaremos la misma técnica en sentido inverso.

4.5.2. Cambio del paciente de la cama a una camilla u otra cama

Es frecuente que el paciente, al ingreso o cuando tiene que ir a otros servicios del hospital, tenga que cambiar de cama o pasarse a una camilla. Es una técnica senci­lla aunque no exenta de riesgos. Sea cual sea el caso, primero deberán seguirse las normas generales de movilización de pacientes, y a partir de este punto:

1. Situar la cama o camilla pegada a lo largo de uno de los dos lados de la cama del paciente.

2. Proceder a la retirada de la ropa que cubra al enfermo.

a) Si el enfermo colabora, se trasladará él mismo con ayuda de una persona, que se colocará junto al lateral de la cama vacía hacia donde hay que pa­sar al paciente.

b) Si el enfermo no colabora, son necesarias al menos dos personas, situán­dose una al lado de la cama del paciente y otra al lado de la cama hacia donde se le pasará.

3. Ambos pasarán sus brazos bajo la cadera y los hombros del paciente.

4. Con un movimiento coordinado, las personas acercarán al paciente al borde de la cama y, en un segundo tiempo, lo pasarán a la nueva cama o camilla.

5. Esta técnica se puede realizar del mismo modo con la ayuda de una entre­metida para pasar al paciente, sujetando esta a la altura de la cadera y los hombros, lo más próximo posible al paciente.

6. Si se dispone de una tercera persona, esta se situará entre los cabeceros, su­jetando y controlando la cabeza del paciente.

7. Acomodar al paciente en la cama o camilla nueva.

8. Registrar la técnica.

Es importante tener la cama frenada y hacer cierta presión sobre la misma, con nuestra pierna más cercana a la cama o camilla, para que no se separen las camas durante la realización de la técnica y realizar el movimiento con la espalda recta. La persona situada en el borde de la cama hacia donde se movilizará al paciente controlará que no se caiga de la cama en caso de un movimiento descontrolado.

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