Hablar de los sueños y de las presencias

Hablar de los sueños y de las presencias

HABLAR DE LOS SUEÑOS Y DE LAS PRESENCIAS

Hablar de los sueños y de las presencias: visuales, auditivas, táctiles …: Los sueños representan el mundo vivencial del doliente, su abordaje aporta información sobre su estado emocional. Las presencias (ver, oír o sentir que le toca el difunto) son descargas del cerebro, ante determinados estímulos, de
parte de la información que tiene almacenada sobre el fallecido, es algo parecido al miembro fantasma (se siente aunque no está). Pasado el tiempo van desapareciendo progresivamente los fenómenos alucinatorios, pero la información no desaparece nunca y basta un estímulo lo suficientemente intenso, (aniversario…) para provocar emociones olvidadas, incluso años después. Es importante hablar con el doliente de estos fenómenos, para normalizarlos y evitar la idea de que el difunto está interviniendo en su vida (pensamiento mágico), o pensar que se está volviendo loco, ambas ideas muy presentes, por lo novedoso e intenso de las emociones que está viviendo.
Sondas emocionales y preguntas terapéuticas: Las sondas emocionales son preguntas que tratan de atravesar las barreras defensivas y facilitan la comunicación. Son preguntas que rastrean las emociones y liberan parte de su tormenta interior. Simplemente un ”¿Cómo te sientes?”.
También es conveniente indagar sobre las ideas de suicidio y valorar si hay riesgo, si es algo concreto o sólo una idea fugaz, o la pérdida del “norte” existencial (propia del duelo), y qué cosas (frenos y anclajes) se lo impiden y le sujetan a la vida.
Tópicos sociales al uso:
Los tópicos sociales, provocan lejanía emocional y a veces enfado. Conviene evitar las frases hechas, las seguridades prematuras y los consejos no pedidos como:
“te acompaño en el sentimiento”, “ya verás cómo… se te pasará con el tiempo”, “lo que tienes que hacer es… irte de vacaciones y olvidarte de todo”.
Muchas veces los tópicos son fruto del nerviosismo y del no saber qué decir, por eso puede ser más adecuado verbalizar cómo nos sentimos: “no se qué decirte…estoy nervioso, esto también me afecta…”, o mejor todavía expresarlo de forma no verbal con un apretón de manos, una palmada, un abrazo, una mirada en silencio, … La comunicación no verbal es directa y sincera, transmite
entendimiento y se capta fácilmente.
Detección de complicaciones y filtro del sistema:

Conviene estar atentos a las complicaciones del duelo y en caso necesario derivar al nivel especializado. De 10 a 20 personas de cada 100 hacen unduelo complicado:
es un duelo que no acaba, donde persiste la depresión, la ansiedad y los problemas físicos y no se da una evolución de las etapas normales.
Por ejemplo, estilos de afrontamiento autolesivos (drogas, alcohol, psicofármacos, …) para tratar de evitar el dolor, o conductas repetitivas (juego, adicción al trabajo…). Aparición de enfermedades asociadas, como ansiedad, depresión, fobias, crisis de angustia… sospecha de duelo patológico (intensa añoranza, culpa asfixiante, enfado continuo, deterioro de las relaciones con los cercanos…
Otras técnicas de uso especial con dolientes:
• El teléfono puede ser útil en el apoyo ante una fecha significativa que se avecina, una recaída…
• Para determinadas personas, el escribir, alivia, aclara y ordena sus ideas y emociones. Se puede sugerir escribir acerca de “las cosas que ledirías y no le has dicho”, o “tener un diario escrito con tus conversaciones con él”.
También se puede dibujar.
• Se puede recomendar, en un momento dado y dependiendo del contexto, la lectura de un libro de autoayuda.
• Elaborar un álbum de fotos o atesorar una caja con recuerdos.
• Visualizar vídeos del fallecido.
• Tener animales domésticos. A veces juegan un papel fundamental en el duelo, enganchan a la vida, permiten expresar cariño, hablarles las cosas que no se cuentan a nadie, al acariciarles se tiene el calor del contacto físico y con el paseo (si es un perro) la socialización es obligada.
• Internet. Cada vez hay más recursos para las personas en duelo, desde los chats» de autoayuda en duelo hasta los ciber cementerios en los que se pueden erigir verdaderos “monumentos” funerarios conmemorativos, pasando por psicólogos y asesores de duelo que desarrollan sus sesiones
terapéuticas directamente “on line”, o páginas de apoyo al duelo, nacionales e internacionales.
• “La reestructuración cognitiva en el duelo es muy útil. Ayuda al doliente a identificar los habituales pensamientos automáticos que disparan
sentimientos negativos asociados a la pérdida, del tipo “no podré conseguirlo,… me pondré a llorar y arruinaré el bautizo,… ya no sirvo para nada, qué pinto yo en este mundo, nada tiene sentido,…”, y se le enseña a pararlos mediante detención de pensamiento e inocular ideas positivas, como: “seguro que puedo, seré capaz, me contendré,… ahora puedo ayudar
a mi hija, ella me necesita,… puedo hacerlo,… puedo vivir”, esto hará que se sientan francamente mejor y más capaces. Es una técnica muy rica por su sencillez e inmediatez.
• Las fantasías y visualizaciones dirigidas.

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Luis Bonilla

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