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Deberes del manipulador de alimentos

Deberes del manipulador de alimentos

De nuestro curso de manipulador de alimentos

Definición de manipuladores de alimentos

Se define Manipulador de Alimentos como toda aquella persona que por su actividad laboral, tiene
contacto directo con los alimentos durante su preparación, fabricación, transformación, elaboración,
envasado, almacenamiento, transporte, distribución, venta, suministro y servicio.
Consideramos manipuladores de mayor riesgo aquellos cuyas
prácticas de manipulación pueden ser determinantes en relación
con la seguridad y salubridad, entre ellos, quienes trabajan en los
siguientes sectores de actividad:
– Restauración colectiva.
– Elaboración de productos de pastelería, bollería y repostería.
– Elaboración de quesos.
– Elaboración de productos lácteos obtenida con leche sin
tratamiento térmico.
– Elaboración de carnes picadas y preparados a base de carne.
Aquellas personas que manipulen alimentos no envasados se
consideran manipuladores de mayor riesgo, por lo que habrán de
acreditar una formación de Alto Riesgo.

2.1 Deberes de los manipuladores de alimentos

El manipulador de alimentos tiene la responsabilidad de respetar y proteger la salud de los consumidores por medio de una manipulación cuidadosa, en base a lo cual deberá:
– Recibir formación en higiene alimentaria, de acuerdo con los requisitos específicos de su actividad
– Acreditar documentalmente su Certificado de Formación. En el caso de manipuladores de mayor riesgo,
será el certificado correspondiente a la Formación de Alto Riesgo.
– Adquirir conocimientos del manejo de los alimentos y desarrollar actitudes de conducta personal que
beneficien su función.
– Incrementar el sentido de responsabilidad hacia los demás por la trascendencia del servicio que
prestan.
– Según el Reglamento (CE) nº 852/2004 los manipuladores de alimentos deben recibir una formación
continuada, siendo obligación de las empresas incluir la periodicidad de la formación de manipulador
de alimentos en sus Planes Formativos en materia de Higiene Alimentaria.

Deberes de las empresas

Las empresas garantizarán que los manipuladores de alimentos dispongan de una formación adecuada
en higiene de los alimentos de acuerdo con su actividad laboral.
Incluirá el programa de formación de los manipuladores de alimentos en el Plan de análisis de peligros y
puntos de control crítico junto con un código de prácticas higiénicas correctas.

Saludos en francés

Saludos en francés

De nuestro curso de Francés básico

–1. Bonjour / Buenos Días
2. Salut / Hola o adiós
3. Au Revoir / Adiós
4. Ça va? / ¿Cómo estás? o cómo está?
5. Comment allez-vous? / ¿Cómo está Ud? cómo estáis? o cómo están?
6. Comment vas-tu? / ¿Cómo estás?
7. Bien / Bien
8. Très bien / Muy bien
9. Pas trop mal / No tan mal
10. Comme ci comme ça, couci-couça / Más o menos
11. Et vous? / Y ¿Ud, y Uds, y Vosotros?
12. Et toi? / Y ¿tu?
13. Comment vous appelez-vous? / ¿Cómo se llama Ud? ¿Cómo se llaman Uds? o ¿Cómo os llamáis?
14. Comment t’appelles-tu? / ¿Cómo te llamas?
15. Je m’appelle Jean / Me llamo Jean (Juan)
16. Monsieur / Señor, Caballero
17. Madame / Señora, Dama
18. Enchanté / Encantado o mucho gusto
19. Je m’appelle Paul, et vous, comment vous appelez-vous?
20. À bientôt / Hasta luego
21. Bienvenue / Bienvenida

 

Saludos en francés

Qué es el método Montessori?

Del curso multimedia online del Método Montessori

 

Según María Montessori, los niños absorben como “esponjas” todas las informaciones que requieren y necesitan para su actuación en la vida diaria. El niño aprende a hablar, escribir y leer de la misma manera que lo hace al gatear, caminar, correr, etc, es decir, de forma espontánea.

La Dra. Montessori no estaba de acuerdo con las técnicas rígidas y,

frecuentemente, crueles que se utilizaban en Europa. Basó sus ideas en el respeto hacia el niño y en su capacidad de aprender, partía por no moldear a los niños como reproducciones de los padres y profesores.

Concibió a los niños como la esperanza de la humanidad, dándoles oportunidad de aprender y utilizar la libertad a partir de los primeros años de desarrollo, así el niño llegaría a adulto con la capacidad de hacer frente a los problemas de vivir, incluyendo los más grandes de todos, la guerra y la paz.

El trabajo de María Montessori no solamente era el desarrollar una nueva manera de enseñanza, sino descubrir y ayudar a alcanzar al niño su potencial como ser humano, a través de los sentidos, en un ambiente preparado y utilizando la observación científica de un profesor entrenado.

En las escuelas tradicionales los niños reciben la educación de manera frontal. Hay un maestro frente al grupo (cuyos integrantes son de la misma edad) y éste se dirige a ellos de manera grupal, por lo que el avance en el programa de estudios es colectivo. Al ser de esta manera, algunos niños se quedan con lagunas en su educación a pesar de la buena voluntad del maestro. En las escuelas Montessori, en cambio, «La meta de la educación debe ser cultivar el deseo natural por aprender”, por lo que se manejan varios grados en cada grupo y existe diversidad de edades. Los niños más grandes ayudan a los pequeños, los cuales a su vez retroalimentan a los mayores con conceptos ya olvidados.

Cada parte del equipo, cada ejercicio, cada método desarrollado, se basó en sus observaciones de lo que los niños hacían «naturalmente», por sí mismos, sin ayuda de los adultos. Por lo tanto, este método de educación es mucho más que el uso de materiales especializados, es la capacidad del educador de amar y respetar al niño como persona y ser sensible a sus necesidades.

El educador ejerce una figura de guía, que potencia o propone desafíos, cambios y/ o novedades.

El ambiente Montessori no incita a la competencia entre compañeros, en cambio, se respeta y valora el logro de cada alumno en su momento y ritmo oportuno.

El silencio y la movilidad son elementos indispensables en esta metodología. Los niños pueden mover sus mesas, agruparlas o separarlas según la actividad, todo el mobiliario es adecuado al tamaño del niño, siendo las manos las mejores herramientas de exploración, descubrimiento y construcción de dichos aprendizajes.

El error, equivocación o falta, es considerado como parte del aprendizaje, por ello, no es castigado, resaltado o señalado, sino, valorado e integrado como una etapa del proceso. Se suele estimular a que el niño haga siempre una auto-evaluación.

Los principios básicos fundamentales de la Pedagogía Montessori son: la libertad, la actividad y la individualidad.

Otros aspectos abordados en ésta metodología son:

el orden, la concentración, el respeto por los otros y por sí mismo, la autonomía, la independencia, la iniciativa, la capacidad de elegir, el desarrollo de la voluntad y la autodisciplina.

El método Montessori esta inspirado en el humanismo integral, que postula la formación de los seres humanos como personas únicas y plenamente capacitadas para actuar con libertad, inteligencia y dignidad.

El Método Montessori, es considerado como una educación para la vida y se sirve de los siguientes aspectos para lograrlo:

Ayuda al desarrollo natural del Ser Humano.

Estimula al niño a formar su carácter y manifestar su personalidad, brindándole seguridad y respeto.

Favorece en el niño la responsabilidad y el desarrollo de la autodisciplina, ayudándolo a que conquiste su independencia y libertad, esta última como sinónimo de actividad, libertad para ser y pertenecer, para escoger, para instruir, para

desarrollarse, para responder a las necesidades de su desarrollo. Libertad para desarrollar el propio control.

Desarrolla en el niño la capacidad de participación para que sea aceptado.

Guía al niño en su formación espiritual e intelectual.

Reconoce que el niño se construye a sí mismo.

Introducción al Método Montessori

Curso online del Método Montessori

Del curso multimedia online del Método Montessori

Introducción

En las escuelas Montessori la libertad es ciertamente muy importante, pero para conquistarla los niños tienen que trabajar de forma independiente y respetuosa.

Los niños participan de manera activa en su proceso de desarrollo y aprendizaje y pueden autodirigirse con inteligencia y elegir con libertad. En un ambiente Montessori el orden, el silencio y la concentración son la constante.

Los maestros imparten las lecciones individualmente o en pequeños grupos abordando una amplia variedad de temas de acuerdo con los intereses del alumno.

Los ejercicios pueden repetirse infinidad de veces al ser programados de manera individual permitiendo la comprensión mediante la repetición.

Existen reglas y límites que no pueden ser traspasados de ninguna manera y son explicados clara y lógicamente a los pequeños. La guía permanece en el fondo observando, ayudando, presentando al niño los nuevos materiales que a él le han interesado o que piensa le puedan interesar, interfiriendo en las relaciones entre los niños solamente cuando es absolutamente necesario. Existen «círculos» en donde todos los niños juntos observan temas de interés general. El respeto es mutuo en todo momento y no se aplican castigos sino consecuencias lógicas.

El propósito básico de este método es liberar el potencial de cada niño para que se autodesarrolle en un ambiente estructurado.

El método nació de la idea de ayudar al niño a obtener un desarrollo integral, para lograr un máximo grado en sus capacidades intelectuales, físicas y espirituales, trabajando sobre bases científicas en relación con el desarrollo físico y psíquico del niño.

María Montessori basó su método en el trabajo del niño y en la colaboración adulto – niño. Así, la escuela no es un lugar donde el maestro transmite conocimientos, sino un lugar donde la inteligencia y la parte psíquica del niño se desarrollará a través de un trabajo libre con material didáctico especializado.

Todo el material utilizado en Montessori, proporciona conocimiento al niño de una manera sistemática, en forma que el orden se hace evidente y se ayuda al niño a analizar el mecanismo y funcionamiento de su trabajo.

Los principios de la filosofía Montessori se fundan directamente en las leyes de la vida. El niño posee dentro de sí, desde antes de nacer, directrices para desarrollarse psíquicamente. Los adultos somos simples colaboradores en esta construcción que hace de sí mismo. El niño necesita del amor y cuidado de sus padres, pero necesita también que el adulto le proporcione un medio ambiente preparado en donde sea posible la acción y la selección. «Nadie puede ser libre a menos que sea independiente»

La Dra. Montessori sostenía que cada individuo tiene que hacer las cosas por si mismo porque de otra forma nunca llegará a aprenderlas. Un individuo bien educado continúa aprendiendo después de las horas y los años que pasa dentro de un salón de clase, porque esta motivado interiormente por una curiosidad natural, además del amor al aprendizaje. Ella pensaba, por lo tanto, que la meta de la educación infantil no debe ser llenar al niño con datos académicos previamente seleccionados, sino cultivar su deseo natural de aprender.

“A los niños se les enseña”. Esta verdad simple pero profunda, inspiró a Montessori para buscar la reforma educativa (metodología, psicología, enseñanza, y entrenamiento del profesor) basado todo, en su esmero por fomentar que es uno mismo quien construye su propio aprendizaje, por lo que cada pedazo de equipo, cada ejercicio, cada método desarrollado, fue basado en lo que ella observó, en lo que los niños hacían «naturalmente», es decir, relacionados con la capacidad (casi sin esfuerzo) de los niños, para absorber conocimiento de sus alrededores, así como el interés que estos tenían por materiales que pudieran manipular por sí mismos, sin ayuda de los adultos.

Montessori había comenzado su tarea en una de las comunidades más pobres de Roma; su propósito era mejorar la sociedad, partiendo del estrato más bajo del pueblo. Con el método Montessoriano los niños aprenden a leer, escribir, contar y sumar antes de completar los 6 años de edad. Su sistema, junto con el material pedagógico, tiene un gran valor y cualidades didácticas, pero la eficacia de este material radica en el principio construido con base en el estudio y la comprensión de la actividad intelectual y el desenvolvimiento moral del infante.

El principio fundamental del método Montessori se resume en la frase:

«Educación mediante la libertad en un medio preparado”

 

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